Tres días en bicicleta por el corazón de Flandes: castillos, viñedos, ferris y pueblos de encanto

Tres días en bicicleta por el corazón de Flandes: castillos, viñedos, ferris y pueblos de encanto

Flandes es mucho más que Brujas, Gante o Amberes. Lejos de las ciudades más conocidas existe una red de rutas ciclistas que permite descubrir una Bélgica sorprendentemente verde, tranquila y auténtica. Durante tres días recorrimos en bicicleta eléctrica algunos de los rincones más desconocidos de la región, siguiendo el curso del río Escalda entre castillos, bodegas, abadías, molinos de marea y pequeñas localidades llenas de encanto.

 

La aventura comenzó en Bornem y nos llevó por algunos de los paisajes más bellos de la provincia de Flandes Oriental. Pedaleamos entre reservas naturales, cruzamos el río en varios ferris, visitamos una bodega familiar, descubrimos una de las cerveceras más prometedoras de Bélgica y hasta viajamos en un tren histórico de vapor con nuestras bicicletas a bordo.

Si buscas una escapada diferente por Bélgica, esta ruta es una auténtica joya.

¿Por qué recorrer esta zona de Flandes en bicicleta?

Flandes está hecha para pedalear. Las infraestructuras ciclistas son excelentes, los recorridos están perfectamente señalizados mediante el sistema de nodos ciclistas y el desnivel es prácticamente inexistente. Además, la proximidad constante del río Escalda convierte cada jornada en una sucesión de paisajes tranquilos, senderos arbolados y pequeños pueblos donde el tiempo parece avanzar más despacio.

En apenas tres días es posible combinar naturaleza, patrimonio histórico, gastronomía y experiencias únicas difíciles de encontrar en otros destinos europeos.

Información práctica

Distancia total: aproximadamente 120 kilómetros.
Duración recomendada: 3 días.
Dificultad: fácil. Ideal para ciclistas ocasionales y para bicicletas eléctricas.
Mejor época: entre abril y octubre, especialmente durante la primavera y el inicio del otoño.

 

ETAPA 1: Bornem – Waasmunster

Entre castillos, artesanía tradicional y viñedos flamencos

Nuestra ruta comenzó en Bornem, una pequeña localidad perfectamente conectada con el aeropuerto de Bruselas por tren. Allí recogimos las bicicletas eléctricas y comenzamos a pedalear siguiendo la red de nodos ciclistas que atraviesa toda la región. Os dejamos la ruta: https://www.routeyou.com/nl-be/route/view/18945148

Los primeros kilómetros transcurren por caminos tranquilos junto al Escalda. Muy pronto aparece una de las grandes sorpresas del día: el Castillo de Marnix de Sint-Aldegonde, rodeado de agua y considerado uno de los más bellos de Flandes.

Poco después encontramos el Museo De Zilverreiger, dedicado a los antiguos oficios flamencos. Aquí todavía se conservan técnicas artesanales tradicionales como la cestería, una actividad profundamente ligada a la historia de la región.

La ruta continúa hasta alcanzar uno de los momentos más especiales del día: el cruce del Escalda en ferry. Mientras la bicicleta descansa unos minutos, el paisaje se abre sobre amplias marismas y bosques de ribera.

Al otro lado del río nos esperaba una experiencia inesperada: una cata de vinos en la bodega Mira. Su propietario, Matthias, combina su trabajo como cineasta con la elaboración artesanal de vinos locales. Una muestra de cómo la viticultura flamenca está viviendo un momento de gran crecimiento y reconocimiento.

La jornada terminó en De Koolputten, un alojamiento situado junto al agua donde disfrutamos de una cena tranquila mientras el sol se escondía sobre el río.

 

ETAPA 2: Waasmunster – Steendorp

Poetas, castillos y uno de los últimos molinos de marea de Europa

La segunda jornada comenzó nuevamente junto al Escalda. Os dejamos la ruta: https://www.routeyou.com/nl-be/route/view/18945161. Tras unos kilómetros de pedaleo alcanzamos Sint-Amands, localidad estrechamente vinculada al poeta simbolista Émile Verhaeren.

Visitamos su mausoleo y el museo que conserva parte de su legado literario. La ubicación, junto al río, ayuda a comprender por qué estos paisajes inspiraron gran parte de su obra.

Desde allí continuamos hacia el Castillo de d’Ursel, una elegante residencia aristocrática rodeada de jardines y parques. Tuvimos la oportunidad de descubrir en primicia una exposición que abriría sus puertas al público apenas un día después.

La siguiente parada nos llevó hasta la Abadía de Bornem, un conjunto monumental que conserva siglos de historia religiosa y cultural en el corazón de Flandes.

Por la tarde volvimos a seguir el curso del río hasta llegar al ferry de Wintam. El nombre de la embarcación ya anticipa algo especial: “La Cabra Voladora”. Tras cruzar el agua, encontramos uno de los tesoros más desconocidos del viaje: uno de los últimos molinos de marea aún activos de Europa.

La visita merece una pausa. Junto al molino se encuentra una acogedora taberna donde tomar algo mientras se observa cómo las mareas siguen moviendo el mecanismo tal y como lo hacían hace siglos.

La jornada concluyó en Steendorp, en el pequeño y encantador B&B Bij ‘t Fort. Escondido entre la naturaleza, este alojamiento familiar cuenta con apenas dos habitaciones y un anfitrión que además es apicultor. Un lugar perfecto para desconectar.

 

ETAPA 3: Steendorp – Puurs

Cervezas artesanas, trenes históricos y el oro blanco de Flandes

La última etapa (https://www.routeyou.com/nl-be/route/view/18945170) nos llevó nuevamente junto al Escalda hasta Baasrode, donde visitamos una de las cerveceras más prometedoras de la región.

En Brouwkeet descubrimos el proceso de elaboración de sus cervezas artesanales y degustamos algunas de sus creaciones más populares. Una parada imprescindible en una tierra donde la cerveza forma parte de la identidad cultural.

Pero la gran sorpresa del día estaba aún por llegar.

Desde la estación de Baasrode Noord embarcamos junto a nuestras bicicletas en un histórico tren de vapor. Mientras la locomotora avanzaba lentamente por la campiña flamenca, disfrutamos de una experiencia que parece sacada de otra época.

Tras llegar a Puurs volvimos a subirnos a las bicicletas para recorrer el entorno del Fuerte de Liezele, un impresionante complejo defensivo reconvertido en espacio natural y cultural.

La ruta finalizó en Hof van Coolhem, un centro dedicado al cultivo del espárrago, conocido en Bélgica como el “oro blanco”. Allí descubrimos la historia de este producto emblemático a través de una visita interactiva que involucra todos los sentidos: ver, tocar, oler y, por supuesto, degustar.

Con el equipaje recuperado y las bicicletas entregadas, regresamos al aeropuerto de Bruselas con la sensación de haber descubierto una Flandes completamente diferente.

Una Flandes desconocida que merece ser explorada

Este recorrido demuestra que algunas de las mejores experiencias de viaje se encuentran lejos de los grandes circuitos turísticos. Durante tres días pedaleamos por una región donde el río marca el ritmo de la vida, donde los ferris siguen uniendo pueblos, donde sobreviven molinos centenarios y donde la tradición convive con proyectos innovadores como bodegas y cerveceras artesanales.

Una ruta perfecta para quienes buscan descubrir la esencia más auténtica de Flandes sobre dos ruedas.

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